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CRÓNICA
Cómo valorar una empresa en sus fases iniciales

El pasado 8 de febrero, en el marco del Programa de Continuidad ESADE Alumni, tuvo lugar un taller práctico de la mano de la profesora Luisa Alemany bajo el título «Cómo establecer la valoración de una startup».

Luisa Alemany planteó la sesión como si de un taller práctico se tratara, proponiendo a los asistentes ejercicios en los que aplicar el método que ella explicó para valorar empresas innovadoras que buscan un inversor privado. Y la primera clave que expuso fue que hay que mirar al futuro y calcular el valor a futuro de esa empresa. Para ello, hay que pensar como piensa el inversor: valorar la empresa cuando sea grande y la pueda vender. «Así que la pregunta clave es: ¿qué porcentaje de la empresa debo tener en el momento de vender la participación para garantizar que obtengo la tasa interna de rentabilidad (TIR) que tenía como objetivo?», asegura Alemany.

Valoración a futuro
Para calcular el valor a futuro de una startup, debemos conocer algunas variables que nos van a ayudar a tomar una decisión: el valor que tendrá la compañía en el año de salida del inversor, el porcentaje que este debe tener en el momento de su salida, las acciones que debe adquirir en la ronda de financiación y el precio por acción.

El primer paso es calcular el valor que tendrá la empresa cuando el inversor desinvierta. Aquí no valen los métodos tradicionales porque estamos hablando de empresas en fase de arranque o cuyos activos son intangibles. Así que Alemany propone el método capital riesgo, «que es un método que no está probado y no se encuentra explicado en ningún libro».

Lo primero que debemos saber es la cifra de ventas iniciales,un dato esencial. El problema surge cuando la startup no tiene ventas todavía, por lo que hay que trabajar con estimaciones. Algo similar ocurre con el tamaño del mercado y la posible cuota, porque a veces hablamos de un mercado nuevo. Con estos datos y el año de salida del inversor, se puede calcular las ventas en el año de salida. Luego, hay que calcular los beneficios después de impuestos. Y, por último, multiplicando los beneficios por el ratio, que dice a cuánto se valora cada unidad de beneficio PER, se obtiene el valor de la empresa cuando el inversor desinvierta. Alemany recordó que este proceso de cálculo es como hacer «la cuenta de la vieja» y «el inversor obtiene un orden de magnitud porque no se sabe lo que va a pasar en el futuro».

El segundo cálculo que debe hacer el inversor es hallar el porcentaje de la empresa que deberá tener a su salida para conseguir la rentabilidad que se ha marcado. Esta tasa de rentabilidad es muy alta y suele estar en una amplia horquilla entre el 25% y el 60%. «Los inversores entran en proyectos de alto riesgo, por lo que imponen una serie de condiciones a los emprendedores, como una tasa interna de rentabilidad muy alta y un horizonte temporal, es decir, que la inversión tiene que ser líquida en el futuro».

El tercer paso en esta valoración es determinar el número de acciones que el inversor debe tener cuando aporte su inversión. Este dato se calcula gracias al porcentaje que el inversor desea tener a su salida. Partiendo del número de acciones que la empresa tenía antes de la ampliación de capital, se estima la cantidad de acciones a adquirir por parte del inversor. No hay que olvidar los planes de stock options, porque si se obvian, se va a diluir el porcentaje calculado.

Y, por último, debemos calcular el precio por acción, dato que se obtiene con el número de acciones a comprar y el total del dinero que el inversor va a invertir. «Porque en el contrato no pone el porcentaje de la empresa que compra el inversor, pone el número de acciones que adquiere y el valor de esta acción», confirma Alemany.

Mirando el presente
Debemos traer todos los cálculos realizados al presente, al valor actual de la empresa. Aquí hablamos de valoración pre-money y post-money. La primera de ellas es una valoración de la empresa justo antes de la ronda de financiación, asumiendo que la ronda va a suceder, y la valoración post-money es el valor justo después de esta ronda de financiación. La diferencia entre ambas es el dinero, porque en la segunda la aportación del inversor ya está en la caja de la empresa.
En la valoración pre-money, «las acciones que ya existían en la empresa sumadas a las stock options se valoran al precio que se está negociando. El valor obtenido nos sirve para ver si este cálculo a futuro que hemos hecho tiene sentido; es como hacer un reality check».
Por último, la profesora Luisa Alemany recordó que «la valoración de empresas de nueva creación y rápido crecimiento es más un arte que una ciencia».




ESADE Alumni te invita a esta sesión del Programa de Continuidad, titulada ''Cómo establecer la valoración de una start-up'', a cargo de Luisa Alemany, Profesora Titular, Entrepreneurial Finance, y profesora del Departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de ESADE

¿Alguna vez te has preguntado cómo empresas sin clientes pueden valer más de un millón de euros? ¿Te interesa invertir en start-ups pero no sabes cómo valorarlas? ¿Estás buscando financiación para tu nueva aventura empresarial pero no estás seguro de qué porcentaje de la empresa deberías negociar con los inversores? En esta sesión, intentaremos desvelar el secreto de estas preguntas y entrar en el misterioso mundo de la valoración de las start-ups. Luisa Alemany

Profesora titular de Finanzas Emprendedoras. MBA por la Stanford Graduate School of Business y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Su investigación se centra en el área de las finanzas para emprendedores, incluyendo los business angels, el venture capital, el capital riesgo filantrópico y los fondos de impacto social. Asimismo, ha trabajado en el ámbito de la educación emprendedora en los niños, junto con la Fundación Princesa de Girona, para conseguir que los pequeños sigan siendo personas con gran iniciativa emprendedora cuando crezcan. Es autora de diversas publicaciones académicas, libros y casos, uno de ellos premiado en 2017 como el mejor caso de emprendimiento de Europa.

Durante nueve años, ha dirigido el ESADE Entrepreneurship Institute, un centro de referencia internacional en el ámbito del emprendimiento. Es patrocinadora académica de la red de inversores privados de ESADE, la premiada ESADEBAN (Business Angels Network), y está muy involucrada en la red europea EBAN, donde ha sido miembro de su consejo de dirección. Inició su carrera profesional en Procter & Gamble en Madrid. Posteriormente, trabajó para McKinsey & Co en Madrid, Barcelona y Lisboa, y en la división de banca de inversión de Goldman Sachs en Londres. Tiene experiencia en el sector del capital riesgo, en que ha trabajado para los fondos Europ@web y The Carlyle Group. En la actualidad, es miembro de varios comités de inversiones, tanto de capital riesgo como de inversión social. También forma parte de Rising Tide, la primera red europea de mujeres business angels.

Idioma: Castellano

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