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CRÓNICA

Núria Agell habla sobre el impacto de la inteligencia artificial en nuestra sociedad

El pasado 13 de marzo, ESADE Alumni recibió a Núria Agell, directora del Departamento de Operaciones, Innovación y Data Sciences de ESADE, para hablar sobre la realidad, los retos y los riesgos de la inteligencia artificial.

«Que las máquinas forman parte de nuestro día a día es una realidad innegable. Podemos encontrar robótica industrial, en los servicios o en nuestro propio teléfono móvil, como los asistentes de voz Siri o Alexa», señaló Agell.

Si nos referimos a la inteligencia artificial como una realidad, esta ha aportado cambios significativos desde su creación, como la necesidad de formación: desde 2013, han aumentado un 4,5 % los trabajos que requieren conocimientos de robótica o inteligencia artificial.

Con la aparición de los big data y la gran capacidad de almacenamiento de datos, las máquinas son capaces de realizar tareas más complejas. Actualmente, hay mucha más cantidad de datos, lo cual permite crear nuevas técnicas o ampliar las conexiones de redes neuronales artificiales. Por tanto, la importancia de estas máquinas cada vez es mayor. La ponente se basó en las teorías de Marvin Minsky (considerado uno de los padres de la inteligencia artificial) para definir la inteligencia artificial: «Es una rama de la ciencia computacional que hace que las máquinas hagan cosas que requieren inteligencia si las hace un humano.» Tiene determinados objetivos, como la recomendación, la interacción y la adaptabilidad, la capacidad de tomar decisiones o la resolución de problemas. «El objetivo principal de la inteligencia artificial es realizar tareas no rutinarias, tareas que un humano no puede mecanizar», especificó la ponente.

Si se realiza un cronograma sobre la evolución de la inteligencia artificial, sus inicios se remontan a 1943, cuando Alan Turing consiguió –gracias a su máquina Enigma, un sistema de criptografía– descodificar mensajes de los alemanes, lo cual precipitó el final de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ahí, la inteligencia de las máquinas ha evolucionado de manera exponencial. En 1997, se creó la primera máquina que ganó al campeón mundial de ajedrez Garri Kaspárov; en 2002, se crearon los primeros robots de servicio, como el Roomba; finalmente, en 2017, podemos encontrar robots sin supervisión y autodidactas, como el AlphaGo Zero, capaz de generar estrategias de ajedrez tan solo mirando los errores que él mismo comete.

Agell se centró en la importancia del deep learning: «Actualmente, con los big data, las máquinas son capaces de obtener más información para generar más patrones y estrategias.» Sin embargo, aún quedan algunos retos pendientes para que las máquinas sean más eficientes. Uno de ellos es la inteligencia general: las máquinas deben ser capaces de generar un concepto general a partir de los conceptos específicos de que disponen. Otro de los grandes retos son las formas de razonamiento, ya que los robots no tienen la capacidad resolutiva que poseen los humanos en cuanto a alertas de peligros: su precisión no es eficiente en todas las situaciones. También se tendría que hallar una solución a problemas tales como la interactividad, la creatividad o la capacidad de empatizar con los humanos, así como la supervisión de sistemas automáticos, como el coche autónomo.

Apostar por la inteligencia artificial también significa asumir riesgos. Los cuatro principales son el empleo, la privacidad, el sesgo en los sistemas colaborativos y los ataques cibernéticos.

La creación o la supresión de puestos de trabajos a partir de la introducción de las máquinas es una preocupación constante. Sin embargo, la profesora sostiene que se trata de un tema incierto. La poca regulación de los robots y su gran capacidad de almacenamiento de datos pueden llevar a invadir la privacidad de las personas, recopilando y proporcionando datos a empresas sobre las preferencias y necesidades de cada usuario. Ello puede ser un problema, a largo plazo, ya que las empresas pueden emplear estos datos para que las máquinas recomienden productos más caros u otros intereses propios. Además, se debe tener en cuenta el problema de los ciberataques: con la aparición de las máquinas y de los big data, los hackers tienen más posibilidades de acceder a nuestros datos.

Agell concluyó la conferencia resumiendo algunos de los puntos principales: «Primero, hemos de tener en cuenta que la inteligencia artificial está presente en nuestra vida cotidiana; segundo, aún quedan muchos retos por delante para mejorar este servicio; y, tercero, la regulación y la ética son muy importantes para hacer un buen uso de las máquinas.»



Este Programa de continuidad utiliza la metodología Student First. Es imprescindible y obligatorio leer la documentación previamente.

ESADE Alumni te invita a esta sesión del Programa de continuidad, titulada ''El gran impacto de la inteligencia artificial: realidades, retos y riesgos'', a cargo de Núria Agell, directora del Departamento de Operaciones, Innovación y Data Sciences de ESADE.

La inteligencia artificial y la humanidad son ya inseparables. Ya no podemos seguir diciendo que la inteligencia artificial es ciencia-ficción. Tenemos inteligencia artificial en nuestros móviles y ordenadores, pero también en nuestras ciudades, edificios, empresas... Los sistemas autónomos como los robots se mueven en entornos reales, en las cadenas de producción e, incluso, en los hospitales, donde hallamos robots que asisten a los médicos en las operaciones quirúrgicas. En esta sesión, la profesora Núria Agell nos proporcionará una visión de la realidad existente y de los retos que la inteligencia artificial tiene planteados tanto desde el punto de vista de sus futuras aplicaciones, como de sus implicaciones sociales y humanas. Núria Agell

Núria Agell es profesora catedrática y directora del Departamento de Operaciones, Innovación y Data Sciences de ESADE. Licenciada en Matemáticas por la Universidad de Barcelona y doctorada en Matemática Aplicada por la Universidad Politécnica de Catalunya. Sus principales intereses de investigación se centran en las áreas del aprendizaje automático, el razonamiento difuso, la decisión multicriterio y los modelos de consenso.

Ha sido presidenta de la Asociación Catalana de Inteligencia Artificial (ACIA) de 2006 a 2010. Es autora de más de 40 publicaciones internacionales en revistas científicas y de más de 70 comunicaciones en conferencias internacionales. Editora invitada de tres números especiales de las revistas Applied Soft Computing, Applied Artificial Intelligence y Pattern Recognition Letters. Revisora de múltiples conferencias internacionales y de más de 10 de los principales journals en el área de la inteligencia artificial. Actualmente, es miembro del consejo editorial de la revista científica Information Fusion y miembro de paneles de evaluación de investigación de las agencias españolas ANEP y ANECA. La profesora Agell ha dirigido 10 tesis de doctorado, todas ellas sobre temáticas relacionadas con la inteligencia artificial o toma de decisiones multiatributo.

Idioma: Castellano

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